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Bioetanol: qué es y cómo se utiliza en vehículos

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Si tienes un coche de gasolina, ya estás utilizando bioetanol aunque posiblemente no seas consciente.

Si nos preguntan qué utiliza un vehículo para moverse, inmediatamente pensamos en gasolina, gasóleo, electricidad o incluso gas. Sin embargo, hay otras fuentes de energía que pueden contribuir al funcionamiento de un vehículo, como el bioetanol. Concretamente, el bioetanol es un combustible procedente de materia orgánica renovable —normalmente residuos vegetales—, que utilizan algunos vehículos para moverse junto con la gasolina.

¿Se puede usar el bioetanol como combustible?

Efectivamente, el bioetanol se puede utilizar como combustible siempre que vaya mezclado con gasolina, por lo que solo se emplea en automóviles que utilizan este carburante. De hecho, en las gasolineras encontramos que sus gasolinas van mezcladas con bioetanol, en una concentración del 5 % al 10 %.

Hay vehículos que admiten concentraciones superiores de bioetanol: los FFV (Flexible Fuel Vehicles) o bifuel. Se trata de automóviles que pueden funcionar con gasolina o con una mezcla de gasolina y bioetanol de hasta el 85% de este último. Son las denominadas E85 — la E indica gasolina y el 85, el tanto por ciento de bioetanol—. Esto se da en EE. UU. y Brasil, países donde el uso de gasolinas con alta proporción de etanol es normal.

Los vehículos FFV cuentan con dos depósitos separados, uno para la gasolina y otro para bioetanol, y están preparados para utilizarlos. De esta manera, pueden regular el porcentaje de bioetanol utilizado en función de la norma en vigor en cada territorio.

¿Qué ventajas aporta el bioetanol en un vehículo?

Seguro que te preguntas para qué querrías utilizar bioetanol en un vehículo. La primera razón fundamental es que el bioetanol procede de materia orgánica renovable. Al quemarse genera dióxido de carbono (CO2), pero como procede de materia vegetal, entra dentro del ciclo de emisiones naturales. Esto significa que no se genera CO2 nuevo, por lo que no contribuirá a una mayor concentración en la atmósfera de este gas de efecto invernadero.

Además, el bioetanol presenta otras ventajas interesantes:

– Aumenta el octanaje de la gasolina: el bioetanol tiene un índice RON de 120 a 135 y un MON entre 100 y 106. En función del porcentaje utilizado, en mezcla con la gasolina, estos índices van disminuyendo, hasta acercarse a los de la gasolina.

– Efecto turbo: esto se debe a su elevado calor de vaporización, que permite aumentar la cantidad de aire que entra al disminuir la temperatura en la admisión.

– Combustión mejorada: las moléculas de bioetanol contienen oxígeno, que ayuda a mejorar su concentración en la mezcla con la gasolina y, a su vez, a mejorar la combustión.

– Emisiones: disminuyen los hidrocarburos no quemados y el monóxido de carbono.

¿Tiene alguna pega el bioetanol?

Junto a sus ventajas, el bioetanol también tiene algunos peros. Por ejemplo que, al tratarse de un alcohol, absorbe más agua que la gasolina. Esto supone que puede atacar ciertos cauchos y pinturas, por lo que conviene utilizar materiales resistentes a su ataque corrosivo. A esto hay que añadir que su volatilidad es mayor y que, a bajas temperaturas, el motor no arranca tan fácilmente como con la gasolina.

Para evitar estos problemas, se comercializan mezclas por debajo del 10 % en la gasolinera, que tampoco alteran el mantenimiento del vehículo.

Concretamente, existen dos normas: una para el bioetanol, la EN15376, que especifica la norma que debe cumplir este producto para ser utilizado en mezcla con la gasolina; y la de la propia gasolina, la EN 228, que establece la cantidad de bioetanol máxima en una gasolina.

¿Qué ocurre a concentraciones superiores al 10%?

En estos casos, pueden darse incompatibilidades con los materiales del circuito de inyección de combustible, por lo que es necesario que el vehículo esté preparado para utilizar ese tipo de concentraciones. ¿Cómo saberlo? Muy sencillo: no hay más que coger el manual del vehículo para comprobar si puede utilizar o no una gasolina E85.

Como comentábamos antes, para manejar concentraciones de bioetanol en la gasolina tan altas, el vehículo debe ser FFV o bifuel. Si utilizáramos esos combustibles en un vehículo no diseñado como FFV, se podrían dar problemas de corrosiones e incompatibilidades con algunas gomas del sistema. Esto puede provocar fugas y obstrucciones que pueden conducir a averías en elementos como la bomba de alimentación o los inyectores.

Precisamente por esta razón se recomiendan periodos de cambio más cortos del filtro de combustible en estos vehículos. También se da cierta pérdida de lubricación en las piezas de la que se suele encargar la propia gasolina: el etanol, simplemente, no lo hace.

Así que sí: el bioetanol se utiliza actualmente y se emplea mezclado con la gasolina. De hecho, los consumimos en las gasolineras con total normalidad, en una concentración del 10 % o inferior. Para concentraciones superiores, solo algunos vehículos están preparados. Por eso es recomendable consultar el manual del automóvil o a su fabricante para saber si el nuestro lo está.

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