Coches eléctricos y frenos: por qué mantenerlos aunque se usen menos 

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Un menor desgaste no significa que las pastillas y los discos no requieran mantenimiento. 

¿Sabías que los frenos de los coches eléctricos tienen un uso distinto al de los coches de combustión? Pues ahora ya lo sabes: aunque comparten muchos de sus componentes, los vehículos eléctricos incorporan tecnologías que afectan directamente a sus sistemas de frenado. 

Efectivamente, estas tecnologías influyen sobre el comportamiento y mantenimiento de los frenos, uno de los principales elementos de seguridad de cualquier vehículo. Básicamente, hacen que trabajen menos, pero eso no quiere decir que no requieran un mantenimiento. Al contrario: unos frenos que se usan poco pueden verse afectados por esa escasez de uso. 

Frenada regenerativa en vehículos eléctricos 

¿Sabes cuál es una de las principales diferencias entre los vehículos eléctricos y los convencionales? Ya te hemos hablado sobre ella alguna vez y va más allá del uso de enchufes o motores eléctricos: nos referimos al concepto de frenada regenerativa

Se trata de un sistema que permite recuperar parte de la energía cinética del vehículo durante la desaceleración. Esa energía recuperada se convierte después en energía eléctrica que se almacena en la batería y se puede utilizar en el motor eléctrico. 

¿Cómo funcionan los sistemas de frenada regenerativa? Al levantar el pie del acelerador o pisar el freno del vehículo, el motor eléctrico funciona como un alternador o generador de electricidad. Al actuar, la resistencia generada por el motor desacelera el vehículo y parte de la energía cinética del mismo se convierte en esa electricidad que pasa a almacenarse en la batería. 

Estos sistemas de frenada regenerativa aportan una serie de ventajas, desde un menor desgaste de los frenos mecánicos a una mayor eficiencia energética y, con ella, una mejora en la autonomía del vehículo. 

Frenos convencionales en vehículos eléctricos 

¿Significa todo esto que los coches eléctricos no tienen frenos como los de los convencionales? En absoluto. Aunque la frenada regenerativa da cobertura a gran parte de las necesidades de desaceleración en estos vehículos, lo cierto es que también cuentan con frenos convencionales de tipo friccional, es decir, con discos y pastillas. 

¿Para qué se usan entonces los frenos convencionales en un coche eléctrico? Pues sobre todo para frenadas de emergencia, para detener por completo el vehículo o para cualquier otra situación en la que la frenada regenerativa no sea suficiente, como al circular con la batería llena o a baja velocidad. 

Desgaste de frenos en vehículos eléctricos 

Lo que hemos visto hasta ahora se traduce en una realidad: gracias a la frenada regenerativa, los frenos convencionales de los vehículos eléctricos pueden usarse hasta el 70 % menos que en los coches convencionales con motor de combustión. 

Por supuesto, esto tiene repercusiones en la vida útil de las pastillas de freno: mientras en un coche convencional suelen durar entre 30 000 y 50 000 km, en uno eléctrico llegan fácilmente a los 80 000 o los 100 000 km

Eso sí: que los frenos convencionales se usen menos en vehículos eléctricos no supone que no haya que mantenerlos. De hecho, esa menor utilización tiene ciertos inconvenientes. 

Mantenimiento de frenos en vehículos eléctricos: menos desgaste, más corrosión 

Efectivamente, un menor uso de los componentes de fricción reduce el desgaste, pero incrementa otros problemas: la principal preocupación en los vehículos eléctricos no es el desgaste de las pastillas y discos, sino la posible corrosión y la vitrificación de las pastillas. 

Corrosión: el uso poco frecuente de los frenos de fricción puede provocar que los discos se oxiden, algo que afecta su rendimiento y puede generar ruidos. Por esta razón, algunos fabricantes están optando por frenos de tambor en el eje trasero, ya que su diseño cerrado los protege de este fenómeno. 

– Vitrificación: esto ocurre cuando las pastillas de freno no se calientan lo suficiente y lo hacen de forma irregular. Entonces, el material del que están hechas tiende a endurecerse. Esto puede reducir su coeficiente de fricción y disminuir la eficacia de frenado. Efectivamente, es peligroso. 

– Líquido de frenos: hay que prestar atención a este producto. Es necesario revisar y reemplazar el líquido de frenos según las especificaciones del fabricante, que puede recomendar un líquido de menor viscosidad con un alto punto de ebullición. 

– Inspecciones regulares: que su desgaste sea menor no quiere decir que no sea fundamental realizar inspecciones periódicas de las pastillas y discos para asegurarse de que están en buenas condiciones y libres de corrosión. 

El sistema de frenado en vehículos eléctricos representa una evolución tecnológica que mejora la eficiencia y la seguridad. Sin embargo, requiere un enfoque distinto en su mantenimiento, que tome en consideración tanto los aspectos mecánicos como los electrónicos.  

Un adecuado conocimiento de estos nuevos sistemas y el seguimiento de las recomendaciones del fabricante, eligiendo productos de calidad y adecuados para cada modelo, son claves para garantizar un rendimiento óptimo y seguro.  

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