El turbo comprime el aire de admisión girando a más de 200.000 rpm propulsado por los gases de escape, soportando más de 1000º C. En esas condiciones, un lubricante de máxima calidad es lo único que mantiene vivo el turbo: lubrica y refrigera su eje y sus rodamientos. Usar un lubricante sintético adecuado y respetar los intervalos de cambio evita la mayoría de las averías.
El turbo es uno de los componentes que más prestaciones y rendimiento aportan a los motores modernos y, a la vez, una de las más delicadas. Su aparición fue toda una revolución: les dio nombre a modelos tan míticos como el Renault 5 GT Turbo porque este componente llevaba su potencia y prestaciones a otra dimensión.
Tanto si solamente te suena su nombre como si quieres aprender a cuidarlo o empaparte en los secretos de su lubricación, estás de suerte: en esta guía reunimos todo lo que necesitas saber sobre el turbo para entender cómo funciona, qué papel juega el lubricante en su conservación y cómo evitar las averías más habituales.
Qué es el turbo y por qué es tan sensible
El turbo introduce aire a presión dentro del motor girando a altísimas revoluciones y soportando temperaturas de escape elevadísimas. Esa exigencia lo hace muy dependiente de una buena lubricación.
Un turbocompresor consta de una turbina y un compresor unidos por un mismo eje que comprime el aire de admisión para introducir una mayor cantidad de aire en los cilindros y ganar potencia.
Las condiciones de trabajo del turbo no son sencillas: trabaja a más de 200.000 rpm y con gases de escape por encima de los 1000º C, así que cualquier fallo en su lubricación se paga caro. No es una pieza especialmente frágil, pero su manera de funcionar es especialmente exigente, por eso es un punto especialmente sensible del vehículo.
Hoy el turbo se emplea tanto en vehículos diésel como en los de gasolina. En este último caso, es parte esencial de lo que hoy conocemos como downsizing: motores más pequeños que rinden como uno mayor. Si quieres entender qué es un turbocompresor y cómo funciona antes de seguir, empieza por aquí.
Qué hace el aceite dentro del turbo
El lubricante refrigera el eje y los rodamientos del turbo, y limpia y arrastra la suciedad que se crea dentro del motor gracias a sus aditivos detergentes.
El aceite de motor cumple con varias funciones dentro de un turbo:
• Lubrica el eje y los rodamientos a alta velocidad.
• Refrigera el conjunto y controla las holguras.
• Limpia y arrastra la suciedad generada dentro del motor, gracias a sus aditivos detergentes.
El lubricante de motor contribuye al funcionamiento del turbo cumpliendo dos funciones a la vez: lubrica el eje y los rodamientos, que giran a altísima velocidad, al tiempo que los refrigera para evitar que el calor dilate sus componentes y pueda cerrar las holguras.
Su tercera función también es protectora: los aditivos detergentes del lubricante impiden que la suciedad generada en el motor (por la combustión y procedente del exterior) se aglomere y bloquee el paso del aceite. Los lubricantes con bases sintéticas suelen poseer una mayor capacidad detergente, permitiendo retener mejor esa suciedad en su seno para que el filtro pueda eliminarla.
Si quieres saber más, en este artículo te explicamos todo sobre cómo protege el lubricante al turbo:
Cuáles son las averías más frecuentes en el turbo y sus síntomas
Falta de potencia, humo azulado o un ruido como de sirena avisan de un turbo en apuros. Por dentro, lo más habitual es el desgaste del eje, la geometría variable agarrotada o el fallo de la válvula de descarga.
Las averías más típicas en un turbo son:
• Desgaste del eje: el eje del turbo gira suspendido en una fina película de aceite y puede dejar de hacerlo si los cojinetes del turbo pierden hermeticidad.
• Geometría variable agarrotada, que impide regular bien la presión.
• Fallo de la válvula de descarga.
• Fugas en los manguitos.
Cómo saber si el turbo está averiado o roto
Un turbo que empieza a fallar suele avisar: falta de potencia, humo azulado o un ruido parecido al de una sirena que aumenta con los kilómetros.
Detrás de estas señales casi siempre está un aceite degradado, espesado y cargado de carbonillas que obstruye el paso hacia el turbo, algo frecuente en uso urbano a bajas revoluciones.
Si quieres saber cómo detectar y evitar los problemas del turbo para que no te pillen por sorpresa, en este artículo repasamos una a una las averías del turbo y sus síntomas:
Cómo cuidar el turbo y prevenir averías
Usar un lubricante sintético adecuado y de calidad, cambiarlo cuando corresponde y respetar tanto el calentamiento como el enfriado del motor alargan la vida del turbo. Las averías recurrentes requieren actuaciones más concretas.
Cuidar el turbo es más sencillo de lo que parece. Sigue estos consejos:
• Procura utilizar siempre un lubricante sintético adecuado al motor de tu vehículo, evitando lubricantes menos modernos (minerales), con menor capacidad detergente e indicados para coches más antiguos.
• Al arrancar, no aceleres a fondo hasta que el aceite alcance presión y temperatura.
• Antes de parar tras una conducción exigente, deja que el motor se enfríe unos segundos al ralentí para que el lubricante en contacto con el turbo no tienda a carbonizarse debido la alta temperatura del turbo.
• Cambia el aceite periódicamente siguiendo escrupulosamente las recomendaciones del manual de mantenimiento de tu vehículo y monta siempre un filtro de aceite nuevo.
¿El turbo de tu coche tiene averías recurrentes? Entonces debes tomar precauciones especiales. En este artículo encontrarás más información sobre este tipo de problemas en el turbo y cómo solucionarlos de manera profesional para evitar que vuelvan a aparecer.
Preguntas frecuentes
¿Cada cuánto debo cambiar el aceite si mi coche lleva turbo?
Sigue escrupulosamente los intervalos de cambio que marca el fabricante y acórtalos en usos severos, como ciudad, arranques en frío o remolque. Nunca conviene estirar los intervalos de cambio, especialmente en los vehículos con turbo.
¿Qué aceite necesita un motor con turbo?
Un lubricante sintético de la viscosidad correcta, adecuado al motor y con buenos aditivos detergentes. Consulta el manual de mantenimiento de tu vehículo y evita lubricantes menos modernos (minerales). También puedes consultar nuestro buscador de aceites de motor Lubconsult para conocer cuál es el lubricante más adecuado para tu vehículo.
¿Por qué no debo acelerar a fondo en frío?
Porque hasta que el aceite alcanza presión y temperatura, el turbo no está bien lubricado y tanto el eje como los cojinetes sufrirán un desgaste innecesario.
¿El humo azulado significa que el turbo está roto?
Un humo azulado en el escape indica que estamos quemando aceite en exceso. Es una de las señales de alerta, junto con la falta de potencia y los ruidos, que puede indicarnos un posible problema en el turbo. Conviene revisarlo cuanto antes, aunque no siempre implique una rotura total.
¿Te quedan dudas sobre el turbo? Deja un comentario más abajo para nuestros expertos. Ellos te la resolverán.




