Un envase de lubricante vierte producto en el motor de un coche

Inteligentes y sostenibles: así serán los lubricantes de motor del futuro

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¡Cuánto hace un lubricante por un vehículo! Es un elemento crítico en el funcionamiento, eficiencia y durabilidad de los motores de combustión. Si lees asiduamente este blog ya lo sabrás y, si acabas de llegar, te lo contamos: sin un buen aceite de motor, la vida útil y las prestaciones de un propulsor no durarán mucho. Esto es así ahora y lo será con los lubricantes del futuro.

La razón es sencilla: la principal función de un aceite de motor consiste en formar una película protectora entre las distintas superficies móviles del propulsor para reducir la fricción y el desgaste. Sin embargo, no es lo único que hace: también refrigera, sella y protege el motor contra la herrumbre y la corrosión.

¿Y en el futuro?, ¿qué harán los lubricantes por un motor?, ¿cómo serán esos productos? 

Pues todo indica que los aceites del futuro deberán cumplir con sus funciones en entornos cada vez más exigentes. No hay más que levantar un capó y echar un vistazo a las condiciones en las que trabajan hoy los motores para darse cuenta.

Nuevas tendencias en los motores modernos

Los motores modernos se ven sometidos a condiciones cada vez más extremas. Esto se debe a las nuevas tendencias y exigencias del mercado, junto a unas normativas medioambientales cada vez más restrictivas:

  • Hoy los motores tienen un tamaño menor y una mayor potencia específica, una tendencia conocida como downsizing.
  • Funcionan a mayores temperaturas y presiones.
  • Además, incorporan nuevas tecnologías para mejorar su rendimiento, como los sistemas turboalimentados, la distribución variable y la inyección directa.
  • Por otro lado, las normativas ambientales son cada vez más estrictas y existe la tendencia al uso de biocombustibles, así como a la hibridación y electrificación de las motorizaciones.

Si a todo eso le añadimos la necesidad de mayores intervalos de cambio, el empleo de nuevos lubricantes con mucha mayor calidad y tecnología es imprescindible e indiscutible. De hecho, estos productos ya se han venido adaptando históricamente a las nuevas exigencias de los vehículos. Un ejemplo palpable de esto son los lubricantes sintéticos.

Evolución de los lubricantes: productos que cambian con los tiempos

Retrocedamos por un momento al siglo XX: durante buena parte del mismo, los lubricantes se obtenían productos derivados del refino del petróleo. Sin embargo, tenían algunas limitaciones, como una estabilidad térmica limitada, una baja resistencia a la oxidación, intervalos de cambio cortos y un impacto medioambiental elevado.

Todo esto impulsó el desarrollo de nuevas formulaciones que se basaban en el uso de aceites base sintéticos, que constituyen la transición hacia los lubricantes de nueva generación.

¿Por qué decimos esto? Pues porque se producen mediante síntesis química controlada. Eso significa que se pueden optimizar sus propiedades moleculares.

Entre sus ventajas encontramos una mayor estabilidad térmica y química, una fricción interna menor que permite ahorrar combustible, un mejor comportamiento a altas y bajas temperaturas, así como unos intervalos de cambio mucho más largos.

Todas ellas son exigencias que surgen en el mercado a medida que evolucionan los motores y los lubricantes se han adaptado para responder a ellas.

Cuatro pilares para desarrollar el aceite de motor del futuro

Igual que ocurre con los actuales, los lubricantes del futuro deberán ser capaces de atender todas las demandas y exigencias del sector, así como las necesidades y requerimientos de los actuales y futuros grupos propulsores.

Podemos decir que el desarrollo de los lubricantes del futuro se basará en cuatro pilares fundamentales:

– Deberán ser compatibles y optimizados para las nuevas tecnologías y arquitecturas de propulsión.

– Tendrán que proteger adecuadamente todos los elementos del motor. Para ello, habrá que tener en consideración tanto los nuevos materiales empleados en su fabricación como los cada vez más sofisticados sistemas de postratamiento.

– Deberán ser energéticamente más eficientes, contribuyendo de manera significativa al ahorro de combustible y a la reducción de emisiones contaminantes

– Los aceites de motor del futuro serán renovables, sostenibles y biodegradables, a la vez que permitirán alargar los periodos de cambio

¿Qué retos técnicos deberán afrontar los lubricantes del futuro?

Para cumplir con todo esto, los lubricantes del futuro deberán responder a ciertos retos técnicos. Superarlos supondrá el desarrollo de productos de última generación y con propiedades muy especiales. Ya se exploran algunas vías.

Lubricantes que alteran su viscosidad para optimizar la protección

Una revolución potencial en los lubricantes de motor del futuro es el desarrollo de fluidos capaces de modificar sus propiedades en tiempo real.

Investigaciones recientes están desarrollando lubricantes que pueden alterar su viscosidad bajo la influencia de determinados campos eléctricos.

¿Para qué sirve este comportamiento? Pues para que el fluido se adapte a distintas cargas y velocidades, para reducir el desgaste en el arranque en frío, para optimizar la lubricación en condiciones extremas y también para minimizar tanto el consumo de combustible como las emisiones contaminantes

Nanomateriales para lubricantes de próxima generación

Otra de las líneas de investigación más prometedoras en lubricantes de motor es el uso de nanomateriales como aditivos.

La ventaja de las nanopartículas es que pueden rellenar irregularidades microscópicas de las superficies, formar capas tribológicas protectoras, actuar como “rodamientos” a escala nanométrica y mejorar la conductividad térmica.

Esa es la razón por la que empresas energéticas y centros de investigación trabajan ya en el desarrollo de aditivos basados en nanotecnología para mejorar lubricantes comerciales. En definitiva, estos aditivos disminuyen la fricción entre piezas móviles, es decir, prolongan la vida útil del motor y reducen el consumo energético.

Lubricantes compatibles con nuevos materiales (polímeros, recubrimientos DLC)

Los vehículos utilizan materiales innovadores con los que el lubricante debe llevarse bien. Es el caso de los polímeros de alto rendimiento y elastómeros técnicos, que están cada vez más integrados en transmisiones, juntas, sellos y engranajes.

La compatibilidad de los lubricantes con estos polímeros es crítica porque pueden influir en sus propiedades mecánicas y químicas.

Un ejemplo de esto son los recubrimientos DLC (carbono tipo diamante), que tienen propiedades tribológicas únicas: muy bajo coeficiente de fricción, alta dureza y excelente resistencia al desgaste. Sin embargo, su compatibilidad con lubricantes no es siempre sencilla.

Algunos aditivos convencionales, como los aditivos antidesgaste tipo ZDDP, pueden reaccionar con el DLC y degradar la capa, aumentando el desgaste. Hay estudios que muestran que el comportamiento depende de la formulación del lubricante, del tipo de DLC (hidrogenado, hierro-dopado, etc.) y de las condiciones de contacto (presión, velocidad).

Lubricantes de motor totalmente reciclables

La reciclabilidad total del lubricante, en línea con el desarrollo de productos cada vez más sostenibles, será mucho más que un desafío técnico: afectará a todo el sistema de fabricación y producción de estos productos.

El camino hacia la reciclabilidad total de los lubricantes implica rediseñar nuevas moléculas y reformular aditivos, pero también adaptar procesos industriales e Implementar modelos circulares de negocio. Todo ello, no solo en lo referente al propio fluido, sino también a sus envases, gestión y reutilización.

El futuro no será solo “lubricar mejor”, sino lubricar sin generar residuo permanente.

¿Cómo serán entonces los lubricantes del futuro?

En los próximos años, veremos en el sector de los lubricantes de motor una paulatina convergencia tecnológica hacia:

– Lubricantes sintéticos de ultrabaja viscosidad.

– Nanoaditivos inteligentes.

– Lubricantes fabricados enteramente a partir de bases recicladas o re-refinadas (RRBO).

Fluidos específicos de última generación para los vehículos híbridos y eléctricos.

– Monitorización digital en tiempo real del estado de lubricante.

La investigación interdisciplinaria en tribología, nanotecnología, ingeniería química y mecánica automotriz será determinante para lograr motores más eficientes, duraderos y medioambientalmente responsables.

Lejos de desaparecer, la lubricación seguirá siendo un elemento esencial en cualquier sistema de propulsión, aunque su naturaleza cambiará radicalmente.

En definitiva, el lubricante dejará de ser un simple consumible para convertirse en un componente activo del diseño del motor, capaz de mejorar eficiencia, fiabilidad y sostenibilidad del transporte.

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