¿Afectan al lubricante de tu coche los climas extremos? ¿Qué pasa con él cuando hace un frío polar o un calor sofocante? ¿Y cuando no para de llover y la humedad se dispara?
Lo primero que hay que aclarar es que, efectivamente, el aceite de motor se ve afectado por los climas extremos. Por ejemplo, las temperaturas afectan a la viscosidad del lubricante, una propiedad fundamental que actúa como el escudo protector de tu motor.
La viscosidad: el corazón de la protección de tu motor
Antes de seguir con los efectos del clima sobre un lubricante de motor, conviene recordar qué es la viscosidad.
Esta propiedad representa la resistencia del aceite a fluir y es la responsable directa de formar una película protectora entre las piezas móviles del motor.
La viscosidad tiene una importancia crítica por tres razones fundamentales:
– Asegura un arranque sencillo.
– Protege contra el desgaste.
– Controla el consumo de energía.
Lo que ocurre es que esta propiedad no es inalterable. La viscosidad del lubricante varía directamente con la temperatura y esto significa que los climas extremos pueden comprometer seriamente la integridad del sistema. Especialmente si hablamos de frío intenso.
Cuando el termómetro baja: el desafío del frío
Seguro que has notado alguna vez en invierno que tu coche no arranca igual tras pasar la noche al raso. Tiene su explicación: las bajas temperaturas afectan a algunos de sus elementos, entre los que se encuentra el lubricante de motor.
Efectivamente, cuando el termómetro cae, el lubricante experimenta cambios físicos internos: su estructura molecular pierde movilidad y el fluido aumenta su resistencia al flujo. Como consecuencia, se vuelve más viscoso.
Este fenómeno supone ciertos riesgos operativos que no se deben ignorar:
- Dificultad en el arranque: es especialmente crítica en motores o equipos que pasan la noche a la intemperie.
- Lubricación tardía: como está más viscoso, el aceite tarda más tiempo en alcanzar las zonas críticas del motor. Esto deja las piezas desprotegidas durante los primeros segundos de funcionamiento.
- Aumento del desgaste: justo en esos segundos iniciales es cuando ocurre el mayor daño mecánico.
- Gasto energético: que el aceite esté más viscoso supone que el motor debe realizar un mayor esfuerzo mecánico para moverlo. Esto se traduce en un aumento del consumo de energía.
¿Hay manera de proteger al motor del frío intenso? Lo cierto es que elegir un lubricante adecuado puede ayudar mucho.
La solución ideal es utilizar lubricantes con una baja clasificación SAE en frío (como 0W o 5W), siempre que el fabricante lo permita. Además, los aceites sintéticos son grandes aliados cuando cae el termómetro, ya que mantienen su fluidez incluso en temperaturas bajo cero.
Además, hay ciertos hábitos que ayudarán a cuidar del motor en invierno. Revisar y cambiar el lubricante antes de que llegue el invierno o arrancar el motor con suavidad para permitir que el aceite fluya correctamente son dos de ellos.
Altas temperaturas: el riesgo de la fluidez excesiva
¿Qué pasa cuando el termómetro se mueve en dirección contraria? En el extremo opuesto, sabemos que el calor intenso hace que el aceite se vuelva mucho más fluido. Esto ocurre porque la temperatura rompe parte de las fuerzas intermoleculares, reduciendo la resistencia del fluido al movimiento.
Sin embargo, en el caso específico de un lubricante motor, hay un matiz importante: la temperatura del aceite de un motor en funcionamiento suele rondar los 100ºC. Como te habrás dado cuenta, es una cifra mucho mayor que el día más caluroso de verano.
Por tanto, la viscosidad en funcionamiento normal apenas se ve influenciada por una temperatura ambiente elevada.
Esto significa que, aunque vivas en una zona calurosa, no tienes que emplear obligatoriamente un grado SAE en caliente mayor, sino simplemente seguir lo que indique el manual de tu automóvil.
Humedad y lluvia: Los enemigos invisibles
No todo es cuestión de temperatura. La humedad y el contacto directo con el agua son formas de contaminación que afectan gravemente la capacidad protectora del lubricante.
La presencia de agua en el sistema no solo reduce la efectividad del aceite, sino que puede provocar corrosión prematura en las piezas internas del motor.
Para mitigar estos riesgos en zonas húmedas o lluviosas, asegúrate de utilizar sellos y tapas adecuadas que impidan la entrada de agua al sistema de lubricación. También es fundamental almacenar los envases de lubricante en lugares secos, bien cerrados y protegidos de la intemperie para preservar sus propiedades originales.
Mantener tu motor protegido ante los cambios del clima es invertir en su durabilidad. Lo más sencillo para acertar es consultar el manual de tu automóvil, seguir las especificaciones del fabricante y optar siempre por lubricantes de calidad para prolongar la vida útil de tu vehículo.





1 comentario en “Como afectan los climas extremos a la viscosidad del lubricante”
Interesante recordatorio.