Estos dispositivos requieren productos específicos: no vale utilizar el refrigerante de un coche convencional.
¿Recuerdas cuando te hablamos sobre el módulo de potencia de los coches eléctricos y la necesidad de refrigerarlo? Entonces te contamos que el sistema EDU (Electric Drive Unit) es el que auna el motor eléctrico y las reducciones.
Este sistema EDU es fundamental para el funcionamiento de estos vehículos, así que en este post nos detendremos un poco más sobre él para que lo conozcas mejor.
El cerebro del coche eléctrico
Si decimos que el EDU es esencial para los vehículos eléctricos es porque se considera su “cerebro”. Es un sistema que incluye varios componentes esenciales que trabajan en conjunto para garantizar un control preciso y eficiente de la transmisión de potencia:
– Inversor: es el que se encarga de convertir la corriente continua de la batería en corriente alterna para alimentar el motor eléctrico.
– Rectificador: este componente transforma la corriente alterna del punto de carga en corriente continua para recargar la batería.
– Convertidores: son los que ajustan el voltaje y la intensidad de la corriente según las necesidades del vehículo.
Para funcionar, el EDU recurre a transistores de potencia que se pueden encender y apagar, controlando el flujo de corriente eléctrica.
Esto es algo que pueden hacer hasta 100 000 veces por segundo en función de la potencia necesaria y de los mapas de gestión. Por eso se puede conseguir un control extremadamente preciso de su funcionamiento.
Refrigerantes para el sistema EDU
Uno de los requisitos del sistema EDU —que, como has visto, es muy importante para el funcionamiento del vehículo eléctrico— es su refrigeración.
Mientras el motor eléctrico, el reductor y los diferenciales requieren lubricación, para el EDU es imprescindible que se mantenga la temperatura dentro de un rango admisible. El paso de corriente eléctrica por los chips de potencia produce calor y debemos asegurarnos de que no es excesivo.
Estos componentes no se pueden refrigerar por aire, es necesario recurrir a fluidos refrigerantes. Y no, no sirven los que se utilizan habitualmente en los vehículos de combustión porque contienen agua, glicol y aditivos, que son conductores de electricidad.
De esta forma, es necesario emplear productos adecuados, capaces de extraer el calor de manera eficaz y con propiedades dieléctricas. Para eso se han desarrollado refrigerantes sintéticos que, en vez de agua, se formulan sobre bases de aceite. Esto supone que a estos fluidos les cuesta más transmitir electricidad, que es justo lo que buscamos.
Esta tecnología ha permitido diseñar productos que refrigeran mejor y reducen las pérdidas de energía. De esta manera, el consumo eléctrico en los vehículos se optimiza.
El futuro de la refrigeración del sistema EDU
La que acabamos de ver es una solución ingeniosa, similar a lo que se utiliza con ordenadores actuales que van refrigerados.
Es un tipo de refrigeración indirecta —es decir, que no tiene contacto directo con los chips—, aunque ya existen desarrollos que bañan directamente esos componentes con fluidos refrigerantes. Así se optimiza al máximo su funcionamiento.
De hecho, ese parece ser el futuro de los líquidos refrigerantes para el EDU y las baterías de los coches eléctricos. Hay poderosas razones para ello: la refrigeración directa facilita un control óptimo de las temperaturas y, por tanto, reduce las pérdidas de energía eléctrica transformada en calor.
¿Se cambia el refrigerante del sistema EDU?
Respecto a las tareas de mantenimiento del sistema EDU de un coche eléctrico, podemos decir que el refrigerante requiere cambios y añadidos, igual que ocurre con los coches de motorización convencional.
Eso sí, los plazos no son exactamente los mismos: en el caso del sistema EDU hablamos de plazos que podrían superar los cuatro o cinco años. Incluso diez años en función de los volúmenes y los kilometrajes. En cualquier caso, el fabricante del vehículo será el que indique los intervalos, así como la calidad del fluido que se debe utilizar.
Y, evidentemente, al haber electricidad por medio lo adecuado es que lo hagan especialistas en un taller dedicado a coche eléctricos.
Por esa razón es importante prestar atención a las indicaciones del fabricante que aparecen en el libro de mantenimiento. También a los sistemas de control, que nos indicarán la necesidad de cambiar el fluido o de añadir más cantidad, al igual que ocurre con los coches de combustión.




