Era el siglo XVII y un físico francés llamado Blaise Pascal estableció que la presión aplicada a un fluido se transmite íntegramente y con la misma intensidad en todas las direcciones y a todos los puntos del fluido. Es el famoso principio de Pascal, que resume la capacidad que tienen los fluidos para resolver problemas: desde cambiar una rueda con un gato hidráulico a frenar un vehículo.
¿Qué tiene que ver todo esto con un blog sobre lubricantes del siglo XXI? Muy sencillo: a que ya hace siglos que se conoce lo útil que es la hidráulica, una tecnología que sigue siendo crítica en el sector de la automoción. Vehículos industriales, maquinaria móvil o sistemas auxiliares la utilizan para cumplir diversas funciones.
En esta ocasión vamos a analizar el papel de los fluidos hidráulicos (también conocidos como aceites hidráulicos) en las aplicaciones de automoción. Concretamente, vamos a descubrir sus principales funciones. ¿Sabías que también sirven para lubricar y controlar temperaturas, como los aceites?
La hidráulica en la automoción moderna
Cuando hace falta transmitir grandes fuerzas con un nivel de precisión y fiabilidad elevados, ahí hay un sistema hidráulico. Esto también aplica a la automoción, donde la hidráulica es fundamental en todo tipo de sistemas de dirección, frenado, suspensión, elevación y accionamiento de sistemas auxiliares.
Aunque en el mercado de los vehículos ligeros algunos de los sistemas han ido evolucionando hacia soluciones electroasistidas, los sistemas hidráulicos siguen siendo imprescindibles en multitud de vehículos y aplicaciones.
Qué vehículos utilizan sistemas hidráulicos
¿En qué tipo de vehículos encontramos hoy sistemas hidráulicos? Aquí tienes los principales ejemplos:
– Vehículos industriales (camiones, autobuses y autocares): por ejemplo, en el sistema de apertura de puertas de un autobús o en la dirección asistida de un camión.
– Maquinaria de construcción y obra pública: pensemos en una grúa o un volquete que deben elevar cargas pesadas.
– Maquinaria agrícola y forestal: por ejemplo, un tractor que levanta un arado o utiliza una sembradora.
– Vehículos militares, especiales y de emergencia: por ejemplo, en suspensiones para poder circular por terrenos muy irregulares.
En todos estos casos, los líquidos hidráulicos no deben considerarse un simple “fluido”, sino un componente funcional del sistema. De hecho, la formulación de estos productos influye directamente en el rendimiento, la eficiencia energética, la durabilidad y los costes operativos de los vehículos.
Principales funciones de los fluidos hidráulicos para vehículos
Podemos decir que un fluido hidráulico es un producto multitarea en aplicaciones de automoción.
Esto significa que debe cumplir múltiples funciones que, en muchos casos, pueden entrar en conflicto entre sí. Por eso es tan importante que exista un equilibrio adecuado en la formulación de estos productos.
Transmisión de potencia
La función principal de un fluido hidráulico consiste en transmitir energía mecánica desde un lugar a otro a través de la presión de un fluido hidráulico. Así de sencillo y así de complejo.
¿Por qué decimos complejo? Porque esa transmisión no se puede hacer de cualquier manera: debe ser precisa en distintas situaciones y adaptada a la maquinaria donde se emplea. Por todo eso, los fluidos deben poseer ciertas cualidades:
– Muy baja compresibilidad.
– Viscosidad adaptada, controlada y estable
– Respuesta consistente ante cambios de temperatura y carga
Hay que tener en cuenta que las pérdidas de eficiencia hidráulica en un sistema están directamente relacionadas con una viscosidad incorrecta del fluido y/o con la degradación del propio fluido en servicio.
Lubricación y reducción del desgaste
En los sistemas hidráulicos de los vehículos encontraremos habitualmente una serie de elementos. Algunos ejemplos son bombas, válvulas, distribuidores y actuadores hidráulicos. Todos ellos operan bajo condiciones severas de trabajo.
Esta es la razón por la que los fluidos hidráulicos deben permitir formar películas lubricantes estables, así como contener en su formulación aditivos antidesgaste (AW), antioxidantes (AO), anticorrosión e incluso, en ciertos casos extremos, de extrema presión (EP). Por eso es tan importante su capacidad de lubricación.
Refrigeración y control térmico
Como ocurre con los lubricantes de motor, los fluidos hidráulicos también deben actuar en ocasiones como elemento “refrigerante”. Lo harán evacuando el calor desde las zonas donde se genera hacia radiadores, enfriadores o superficies de intercambio.
Por esta razón son fundamentales la estabilidad térmica y la resistencia a la oxidación de los fluidos hidráulicos. Es muy importante evitar un envejecimiento prematuro del fluido y la formación de depósitos, lodos y barnices que puedan depositarse en los diferentes elementos del circuito hidráulico.
Protección frente a la corrosión y contaminación
Otra de las principales funciones de los fluidos hidráulicos consiste en proteger todos los componentes y elementos del sistema hidráulico frente a problemas como la herrumbre o la corrosión.
También deben minimizar las consecuencias de la posible contaminación del sistema por todo tipo de elementos, que van desde fluidos externos (otros aceites, combustibles, refrigerantes, agua, etc.) a todo tipo de contaminantes sólidos (polvo, suciedad, metales de desgaste, etc.)
En este punto es importante señalar que los fluidos hidráulicos deben tener y mantener una buena capacidad de filtración, sea cual sea el contaminante que se les ponga delante.
¿A que es asombroso todo lo que hacen los fluidos hidráulicos en un vehículo? En próximos artículos te contaremos más cosas sobre las aplicaciones de estos productos tan importantes, los tipos que existen o las últimas tendencias en su desarrollo.
Y si te ha quedado alguna duda sobre lo que te hemos contado hoy, puedes dejar un comentario más abajo para que lo respondan nuestros expertos de TotalEnergies.




