Si hace unos años hablar de un aceite 0W-20 o 0W-16 sonaba a última tecnología, hoy ya lo hacemos de los aceites con SAE 0W-12 y 0W-8. Son lubricantes de viscosidad ultrabaja, desarrollados para motores de gasolina de última generación que buscan exprimir cada gota de combustible y reducir emisiones sin renunciar a la protección mecánica.
Hace unos años ya te hablamos sobre ellos: ¿recuerdas aquellos lubricantes para KIE CARs y coches híbridos que ya se usaban en Japón? Sí, esos vehículos que llevaban motores reducidos y que requerían lubricantes muy fluidos, como los 0W-12 y 0W-8.
Bien, pues aquellos lubricantes del futuro ya están aquí. Te vamos a contar qué son, de dónde han salido y qué normas les aplican.
Qué son los lubricantes de viscosidad ultrabaja (y de dónde han salido)
Cuando hablamos de un lubricante SAE 0W-12 y 0W-8, nos referimos a productos muy ligeros. Son aceites con una viscosidad muy reducida, es decir, que ofrecen muy poca resistencia interna. Gracias a eso, el motor trabaja con menos rozamiento y gana eficiencia.
Grados como 0W-12 y 0W-8 no aparecen por casualidad. Están vinculados a la evolución de la norma japonesa JASO GLV-1, que es la categoría de rendimiento incluida en la especificación JASO M 364 para aceites de motor gasolina de viscosidad ultrabaja.
¿De dónde salió esta categoría? Pues lo cierto es que hubo que crearla porque los métodos tradicionales para medir el ahorro de combustible no eran suficientes para evaluar lubricantes tan ligeros. Ya sabes que no basta decir que un aceite es muy fluido: hay que demostrar, con ensayos específicos, que también protege el motor en condiciones reales.
Eso sí, la norma JASO no es la única que nos permite entender estos aceites. Hay otra referencia básica que seguro que te suena: la norma SAE J300.
Básicamente, SAE J300 define cómo se clasifica la viscosidad del aceite, mientras que JASO GLV-1 (dentro de JASO M 364), añade requisitos de rendimiento para comprobar que esos lubricantes ultrafluidos también ofrecen ahorro de combustible y una protección adecuada del motor.
Qué significan los aceites 0W-8 y 0W-12 (y qué nos dice SAE J300 sobre ellos)
Esa norma SAE J300 es la que define la clasificación de viscosidad de los aceites de motor. Concretamente, indica cómo debe comportarse un aceite a baja temperatura y qué rango de viscosidad debe mantener cuando el motor ya está trabajando a su temperatura normal.
En el caso de un 0W-8 o un 0W-12, el “0W” indica muy buena fluidez en arranque en frío. Por su parte, el “8” o el “12” identifica un nivel de viscosidad muy bajo a temperatura de servicio, pensado para reducir rozamientos y mejorar la eficiencia energética.
Según SAE J300, estos grados se caracterizan por combinar tres ideas clave: facilidad de arranque en frío, capacidad de bombeo a baja temperatura y una viscosidad muy reducida cuando el motor ya está caliente.
| Norma | Qué define | Lo más importante |
| SAE J300 | La viscosidad del aceite en frío y en caliente | El 0W asegura buena fluidez en arranque en frío. El 8 y el 12 indican una viscosidad muy baja a temperatura normal de funcionamiento del motor |
| JASO GLV-1 JASO M 364 | El rendimiento del aceite en motores que usan viscosidades ultrabajas | Exige ensayos de ahorro de combustible, desgaste, oxidación y limpieza del motor |
Además, la norma fija un valor mínimo de viscosidad HTHS a 150 °C. Este es un parámetro importante: es el que asegura que hay una película lubricante suficiente en las zonas más exigentes del motor.
De forma orientativa, podemos decir que el grado SAE 8 se sitúa en la franja más baja de viscosidad y el SAE 12 justo un paso por encima. Así que ambos se reservan para usar en motores diseñados específicamente para trabajar con aceites ultrafluidos.
¿Qué exige la norma JASO a un aceite 0W-12 o un 0W-8?
La otra referencia clave de la que hablábamos es JASO GLV-1, la categoría de rendimiento incluida en JASO M 364 para motores de gasolina que utilizan aceites especialmente fluidos, como 0W-8 y 0W-12.
Para que un producto pueda encajar en este nivel, debe hacer algo más que favorecer el ahorro de combustible: también debe demostrar resistencia al desgaste, estabilidad frente a la oxidación y capacidad para mantener limpio el motor.
Es decir, un aceite 0W-12 o 0W-8 no puede ser “demasiado fluido” a costa de la durabilidad: tiene que ser fluido y fiable al mismo tiempo.
Los ensayos que deben superar los lubricantes extremadamente fluidos
¿Cómo se demuestra todo esto? Con ensayos específicos dentro de la norma que ponen a prueba el lubricante:
– Ensayos de ahorro de combustible: JASO desarrolló métodos propios para medir con precisión cuánto ayuda el aceite a reducir pérdidas por fricción en viscosidades tan bajas como 0W-12 y 0W-8. Por eso se utilizan dos ensayos: uno con el motor en funcionamiento (firing) y otro de arrastre o motorización (motored).
– Ensayos de desgaste: además de un ahorro de combustible determinado, la especificación exige que el lubricante mantenga una protección suficiente en zonas sensibles del motor, sobre todo en componentes sometidos a alta carga y cizalla.
– Ensayos de oxidación a alta temperatura: estos test verifican que el aceite soporte bien el calor, no se degrade con facilidad y mantenga sus propiedades durante el intervalo de uso.
– Ensayos de limpieza del motor y control de lodos: son los que evalúan la capacidad del producto para controlar depósitos, barnices y lodos, algo importante en motores modernos que trabajan con gran precisión.
– Comprobaciones fisicoquímicas adicionales: también se revisa que el lubricante conserve el comportamiento esperado tanto en frío como en caliente y que siga encajando en los límites de viscosidad definidos por SAE J300.
En un próximo artículo te aclararemos qué vehículos utilizan estos aceites tan especiales y qué ventajas les aportan. Mientras tanto, si te ha quedado alguna duda sobre las normas que les aplican, deja un comentario más abajo para que lo respondan nuestros expertos.




