Las normas de la FIA para carburantes aseguran competiciones justas y seguras.
Si has visto alguna vez una carrera de Fórmula Uno, lo sabes: para alcanzar la victoria, todo tiene que funcionar como un reloj suizo. Desde la aerodinámica del monoplaza hasta la estrategia de parada en boxes, el abandono o el triunfo pueden depender de un solo detalle. Por supuesto, las gasolinas de competición no son una excepción.
Efectivamente, en las competiciones reguladas por la Federación Internacional del Automóvil (FIA), las gasolinas deben ser potentes y responder a las exigencias de la competición. Pero eso no es lo único que deben aportar: también deben cumplir con una normativa estricta que garantiza la igualdad, la seguridad y el rendimiento, entre otros aspectos.
En TotalEnergies lo sabemos muy bien porque llevamos más de 50 años en el mundo de la competición a través de nuestra marca ELF. Hemos dedicado mucho tiempo a la investigación y la innovación en este deporte y sabemos que el carburante de competición no es un producto cualquiera: es una mezcla formulada al milímetro para motores y usos muy específicos que debe cumplir con ciertas reglas.
Regulación y carburantes de competición
La gasolina convencional, que es la que puedes repostar en una gasolinera, está sometida a normas como la europea EN228. Bien, pues los carburantes de competición también tienen sus propias especificaciones y regulaciones técnicas específicas que imponen federaciones como la FIA o la FIM, que es la Federación Internacional de Motociclismo.
¿A qué responden estas regulaciones? Sobre todo, a ofrecer a los participantes un marco justo e imparcial para competir en lo referente a los carburantes.
Estas normas para competición establecen las características que se controlarán, con límites máximos y mínimos permitidos para cada una de ellas. Es la manera de asegurarse de que, aunque los fabricantes diseñen productos adaptaros a cada equipo, siempre lo harán dentro de unos límites determinados.
Además de garantizar la igualdad deportiva, la regulación es fundamental por motivos de seguridad tanto para los mecánicos como para el piloto. También tiene en cuenta aspectos medioambientales, ya que promueve gasolinas sin plomo o con niveles bajos de azufre y benceno.
Qué parámetros controla la FIA en gasolinas de competición
Teniendo todo esto en cuenta, vamos a ver qué parámetros controla la FIA en los carburantes de competición. Concretamente, lo que se controla son ciertas propiedades del combustible:
– El octanaje (RON/MON), que determina la resistencia a la detonación.
– La presión de vapor Reid, que influye en la facilidad con la que la gasolina se convierte en gas para mezclarse con el aire.
– La estabilidad a la oxidación.
– La conductividad eléctrica, que es muy importante para evitar inflamaciones durante el repostaje debido a la electricidad estática.
– La destilación, que indica la presencia de compuestos ligeros o pesados y la tasa de evaporación.
Junto a estas propiedades, también se observan los niveles de elementos como oxígeno, nitrógeno, azufre, manganeso y plomo. ¿Por qué? Pues porque algunos de ellos son perjudiciales para el medioambiente (plomo y azufre), mientras que otros pueden aumentar el octanaje (manganeso) o el contenido de oxígeno en la combustión.
Además, solo se permite el uso de aire como comburente, ya sea por aspiración natural o mediante turboalimentación. Es decir: nada de apoyarse en óxidos nitrosos o aditivos que alteren artificialmente la potencia.
Finalmente, también se regula la composición de la gasolina. ¿Y qué parámetros se controlan? Pues por ejemplo, el contenido de olefinas —que pueden acelerar la inflamación—, compuestos aromáticos y oxigenados —que pueden subir el octanaje—, y alcoholes y éteres —que pueden producir un efecto de refrigeración del aire de admisión o «efecto turbo»—.
Por supuesto, la FIA también se asegura de que todo esto se cumple: al final de cada carrera se recogen muestras de combustible y se analizan en laboratorios homologados para verificar que son acordes a la normativa.
Ingeniería de carburantes: el arte de formular dentro de los límites
Como hemos visto, la FIA asegura que no haya ventajas injustas de unos equipos sobre otros con el control de estos parámetros.
¿Significa esto que los fabricantes tienen que desarrollar gasolinas idénticas para todos los equipos? En absoluto: dentro de los límites, existe margen para que diseñen productos con un cierto grado de mejora en el rendimiento. Son su experiencia y su conocimiento acumulados los que les permiten hacerlo.
La formulación de un carburante de competición depende de parámetros técnicos como el octanaje, la velocidad de combustión o el contenido de oxígeno. También de las regulaciones aplicables —como las de la FIA o la FIM— y de las necesidades específicas del cliente.
Dentro de ese marco hay espacio para seleccionar cuidadosamente compuestos y utilizar modelos de simulación para buscar propiedades que maximicen la potencia y la fiabilidad del motor. Así, se pueden conseguir propiedades muy valiosas, como una alta velocidad de combustión, resistencia al autoencendido, y un control de la volatilidad para evitar problemas como el vapor lock.
En un próximo artículo te hablaremos sobre las competiciones en las que se utilizan los carburantes regulados por la FIA y también sobre el futuro de estos productos, en el cual TotalEnergies seguirá siendo un actor fundamental.




