Conducir en marchas cortas: cómo reducir su impacto en el motor 

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Las marchas cortas pueden impactar en el motor y el aceite, por eso conviene tomar medidas para evitarlo. 

Conducir en marchas cortas es algo normal. Lo necesitamos para poner en marcha el coche, para superar ciertas pendientes, para maniobrar o avanzar en atascos. Lo malo viene cuando se convierte en una práctica habitual para circular sin que sea necesario hacerlo. La razón es muy sencilla: es una práctica que daña tanto al motor como al lubricante

Recordemos: circular en marchas cortas cuando no hace falta provoca que el motor trabaje a un régimen de revoluciones innecesariamente alto. Es una práctica que acelera el desgaste y el consumo de combustible, exige un sobreesfuerzo a los componentes del motor y oxida el aceite de motor, entre otros problemas relacionados con el lubricante. 

Aunque conducir en marchas cortas es, en ocasiones, inevitable, podemos adoptar ciertas prácticas para minimizar su impacto negativo tanto en el motor como en el lubricante. 

Evita mantener altas revoluciones 

Las marchas cortas permiten disponer de una mayor potencia inmediatamente. Sin embargo, no es aconsejable mantener el motor a altas revoluciones durante períodos prolongados.  

Lo mejor es cambiar a una marcha más alta tan pronto como sea seguro y posible hacerlo. ¿Por qué? Muy sencillo: este hábito ayuda a reducir la fatiga del motor, a disminuir la generación de calor y a reducir el consumo de combustible.  

Son tres ventajas que repercuten tanto en la salud del vehículo como en tu propio bolsillo, ya que te evitan visitas innecesarias al taller y a la gasolinera. 

Además, es importante conducir de manera suave y evitar aceleraciones bruscas que puedan aumentar innecesariamente las revoluciones por minuto (RPM) y el esfuerzo en el motor.  

El cuentarrevoluciones del vehículo es una guía excelente para saber si las RPM se mantienen dentro del rango óptimo de funcionamiento del motor. 

Utilizar lubricantes de alta calidad 

Los lubricantes de alta calidad, sobre todo los formulados para soportar altas temperaturas y cargas, ofrecen una mayor protección frente al desgaste del motor y la degradación del aceite. 

Los lubricantes sintéticos, por ejemplo, presentan una mejor estabilidad térmica y resistencia a la oxidación en comparación con los lubricantes minerales. También mejoran la protección contra el desgaste y la formación de depósitos. 

Por supuesto, cambiar el aceite cuando toca es crucial para mantener el motor en su estado óptimo. Por eso es tan importante respetar escrupulosamente los intervalos de cambio recomendados por el fabricante del vehículo y que encontrarás en el libro de mantenimiento. 

Realizar el mantenimiento regularmente 

Un mantenimiento regular del vehículo, incluyendo la revisión del sistema de refrigeración y del estado del lubricante del motor, puede ayudar a identificar y resolver problemas antes de que se conviertan en averías graves.  

Por un lado, las inspecciones periódicas del sistema de refrigeración pueden asegurar que el motor siempre trabaje dentro de un rango óptimo de temperaturas. 

Por otro lado, es necesario mantener el motor limpio y bien lubricado para asegurar su longevidad, así como su rendimiento óptimo. Comprobar que el nivel de aceite es adecuado —y rellenarlo si es necesario— es crucial para asegurar que todas las partes del motor estén adecuadamente lubricadas. 

Buenos hábitos que cuidan del motor 

Como hemos comentado al principio, conducir en marchas cortas puede ser necesario en ciertas situaciones, pero también puede tener un impacto significativo tanto en el motor como en el lubricante del vehículo.  

Mantener el motor a altos regímenes durante largos periodos de tiempo produce una carga adicional sobre los componentes del motor, generando más fricción y calor. Esto puede acelerar el desgaste del propulsor, así como una rápida degradación del lubricante.  

Los buenos hábitos de conducción y mantenimiento del vehículo ayudan no solo a minimizar estos efectos, sino también a asegurar un funcionamiento eficiente y duradero del motor.   

Además, el uso de lubricantes de alta calidad es esencial para mantener el rendimiento del motor en condiciones óptimas, incluso en situaciones de conducción exigentes. 

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